"(…) Yo que fui un sentimental y que en el fondo sólo quería pasear por avenidas luminosas con Edith Lieberman, una y otra vez, sintiendo su cálida mano en mi mano, tranquilos, amándonos, mientras a nuestras espaldas crecía la tempestad y el huracán y los terremotos del porvenir, yo que predije la caída de Allende y que sin embargo no tomé ninguna medida al respecto, yo que fui detenido y llevado a interrogar con los ojos vendados y que soporté la tortura cuando otros más fuertes se derrumbaron, yo que escuché los gritos de tres estudiantes del Conservatorio mientras eran torturadas y violadas y asesinadas, yo que me pasé varios meses en el campo de concentración Tejas Verdes, yo que salí con vida y que me reuní con mi mujer en Buenos Aires, yo que seguí manteniendo lazos con grupos de izquierda, una galería de románticos (o modernistas), pistoleros, psicópatas, dogmáticos e imbéciles, todos sin embargo valientes, ¿pero de qué sirve la valentía?, ¿hasta cuándo hemos de seguir siendo valientes?, yo que di clases en la Universidad de Buenos Aires, yo que traduje del francés La rosa ilimitada de J.M.G. Archimboldi y no, como yo le aseguraba, una forma de recordar a Rosa Luxemburgo, yo que vi a mi hija sonreír en Argentina y gatear en Colombia y dar sus primeros pasos en Canadá, de universidad en universidad, saliendo de los países por cuestiones políticas y entrando por imperativos docentes, con los restos de mi biblioteca a cuestas, con los pocos vestidos de mi mujer, cada vez más delicada de salud, con los poquísimos juguetes de mi hija, con mi único par de zapatos a los que llamaba Los Invencibles, piel milagrosa forjada en el taller de un viejo zapatero italiano del barrio La Boca, yo que hablé en tardes sofocantes con los nuevos carboneros de Latinoamérica, yo que vi salir humo de un volcán y mamíferos acuáticos con forma de mujer retozando en un río color café, yo que participé en la Revolución Sandinista, yo que dejé a mi mujer y a mi hija y entré en Nicaragua con una columna guerrillera, yo que traje a mi mujer y a mi hija a Managua y cuando me preguntaron en qué combates había participado les dije que en ninguno, que siempre estuve en la retaguardia, pero que vi heridos y agonizantes y muchos muertos, les dije que vi los ojos de los que volvían y que tanta belleza mezclada con tanta mierda me hizo vomitar durante todo lo que duró una campaña (…), yo que me bañé con mi hija sobre los hombros en las playas más hermosas del mundo mientras Edith Lieberman, que era más hermosa que esas playas, nos contemplaba desde la orilla, descalza en la arena, como si supiera cosas que yo jamás iba a saber y que ella nunca me diría, yo que me quedé viudo en una noche como de plástico y cristales rotos, una noche a las tres y cuarentaicinco minutos mientras estaba sentado junto al lecho de Edith Lieberman, chilena, judía, profesora de francés, y en la cama de al lado una brasileña soñaba con un cocodrilo, un cocodrilo mecánico que perseguía a una niña por un cerro de cenizas, yo que tuve que seguir adelante ahora padre y madre de mi hija, pero que no supe cómo hacerlo y añadí más dolor a mi dolor (…), yo que en el aeropuerto de Río vi a mi hija llorando y a Rosinha llorando y a Moreira diciendo pero qué les pasa a estas mujeres y a Luiz Lima diciendo escríbenos apenas llegues y a la gente que iba y venía por las salas del aeropuerto y al fantasma de Edith Lieberman más alto que el Cristo del Corcovado, pero que nadie veía, ni la gente que llegaba o se iba, ni mis amigos, ni Rosinha, ni mi hija, el fantasma de Edith Lieberman silencioso y sonriente que dejábamos atrás."

Bolaño, Roberto; Los sinsabores del verdadero policía (2011)

Paape, Jurgen - Silikron (Jurgen Paape mix)

Sven Backström och Leif Reinius; Vällingby (Stockholm) 1954.Photo: Sune Sundahl

Sven Backström och Leif Reinius; Vällingby (Stockholm) 1954.
Photo: 
Sune Sundahl

Sugimoto, Hiroshi; Baltic Sea (Seascapes series). 1996

Sugimoto, Hiroshi; Baltic Sea (Seascapes series). 1996

Meili Peter Architekten; Riff Raff Kino, Zürich, 1998Photo: Helfenstein, Heinrich 

Meili Peter Architekten; Riff Raff Kino, Zürich, 1998
Photo: 
Helfenstein, Heinrich 

Plensa, Jaume; Núria i Irma, 2010

Plensa, Jaume; Núria i Irma, 2010

De Maria, Walter; Lighting field, 1977

De Maria, Walter; Lighting field, 1977

Apparatus: anything which can capture, orient, determine, intercept, model, control, or secure the gestures, behaviors, opinions, or discourses of living beings.

Agamben, Giorgio

Hoy, la comunicación sepulta los contactos humanos en espacios controlados que suministran los lazos sociales como productos diferenciados. La actividad artística se esfuerza en efectuar modestas ramificaciones, abrir algún paso, poner en relación niveles de la realidad distanciados unos de otros. Las famosas “autopistas de la comunicación”, con sus peajes y sus áreas de descanso, amenazan con imponerse como único trayecto posible de un punto a otro del mundo humano. Si la autopista permite efectivamente viajar más rápido y eficazmente, también tiene como defecto transformar a sus usuarios en meros consumidores de kilómetros y de sus productos derivados. Frente a los medios electrónicos, los parques de diversión, los lugares de esparcimiento, la proliferación de formatos compatibles de sociabilidad, nos encontramos pobres y desprovistos, como rata de laboratorio condenada para siempre a un mismo recorrido, en su jaula, entre pedazos de queso. El sujeto ideal de la sociedad de figurantes estaría entonces reducido a la condición de mero consumidor de tiempo y de espacio. Porque lo que no se puede comercializar está destinado a desaparecer. Pronto, las relaciones humanas no podrán existir fuera de estos espacios de comercio: nos vemos obligados a discutir sobre el precio de una bebida, como forma simbólica de las relaciones humanas contemporáneas. “¿Usted quiere calor humano y bienestar compartido? Venga y pruebe nuestro café…” Así entonces, el espacio de las relaciones más comunes es el más afectado por la cosificación general.

Simbolizada o reemplazada por mercancías, señalizada por logotipos, la relación humana se ve obligada a tomar formas extremas o clandestinas si pretende escapar al imperio de lo previsible: el lazo social se convirtió en un artefacto estandarizado. En un mundo regulado por la división del trabajo y la ultraespecialización, por el devenir-máquina y la ley de la rentabilidad, es importante para los gobernantes que las relaciones humanas estén canalizadas hacia las desembocaduras previstas y según ciertos principios simples, controlables y reproducibles. La “separación” suprema, aquella que afecta los canales relacionales, constituye el último estadio de la mutación hacia la “sociedad del espectáculo” tal como la describe Guy Debord. Una sociedad en la cual las relaciones humanas ya no son “vividas directamente” sino que se distancian en su representación “espectacular”. Es ahí donde se sitúa la problemática más candente del arte de hoy: ¿es aún posible generar relaciones con el mundo, en un campo práctico –la historia del arte– tradicionalmente abocada a su “representación”? A la inversa de lo que pensaba Debord, que sólo veía en el mundo del arte una reserva de ejemplos de lo que se debía “realizar” concretamente en la vida cotidiana, la realización artística aparece hoy como un terreno rico en experimentaciones sociales, como un espacio parcialmente preservado de la uniformidad de los comportamientos. Las obras sobre las que hablaremos aquí dibujan, cada una, una utopía de proximidad.

La forma relacional. La actividad artística constituye un juego donde las formas, las modalidades y las funciones evolucionan según las épocas y los contextos sociales, y no tiene una esencia inmutable. La tarea del crítico consiste en estudiarla en el presente. Cierto aspecto de la modernidad está ya totalmente acabado, pero no así el espíritu que lo animaba; hay que decirlo en esta época pequeño-burguesa. Este vaciamiento ha despojado de sustancia a los criterios mismos de la crítica estética que hemos heredado, pero seguimos usándolos en relación con las prácticas artísticas actuales. Lo nuevo ya no es un criterio, salvo para los detractores retrasados del arte moderno, que sólo conservan de este presente detestado lo que su cultura tradicionalista les enseñó a odiar en el arte de ayer. Para inventar entonces herramientas más eficaces y puntos de vista más justos, es importante aprehender las transformaciones que se dan hoy en el campo social, captar lo que ya ha cambiado y lo que continúa transformándose. ¿Cómo podemos comprender los comportamientos artísticos que se manifestaron en las exposiciones de los años ’90 y los modos de pensar que los sostienen si no partimos de la situación misma de los artistas?

Bourriaud, Nicolas; Estética relacional (Adriana Idalgo Editorial, 2006)

Sundsvall, 08/2013

Sundsvall, 08/2013

– Solklar Stjärnklar (19 reproducciones)
Rothko, Mark; N.14 (1960)

Rothko, Mark; N.14 (1960)

(9 reproducciones)

Nils Frahm; Unter; Felt (2011, Erased Tapes)

Richter, Gerhard;
una preparaciónun sonidoun contactoun caminouna observaciónun reposouna destrucción

Richter, Gerhard;

una preparación
un sonido
un contacto
un camino
una observación
un reposo
una destrucción

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